viernes, 30 de septiembre de 2011

VIRGEN INDIA (Virgen Sincrética)



"Virgen de Valdivia I y II".
Expo. Ministerio de Cultura del Ecuador, Quito, 2010.
Autor: Mario Fernando García

 

 
Dos vírgenes mestizas (sincréticas) suma de símbolos marianos (cristianos) y valdivios (amerindios) más el humor andino.


 
SINCRETISMO ES LA FUSIÓN DE DOS O MÁS CULTURAS Y NO LA SUPERPOSICIÓN DE UNA DE ELLAS SOBRE LA OTRA (TRANSCULTURACIÓN). EL SINCRETISMO NO SE MANIFIESTA SOLAMENTE A TRAVES DE LA FLORECITA NATIVA PINTADA AL DISIMULO EN EL MANTO DE LA VIRGEN O EL TONO LIGERAMENTE BRONCEADO DE LA PIEL DE LA MADONA, TALES ELEMENTOS NO BASTAN PARA EXPRESAR LA CULTURA ANDINA. BIEN DECÍA J. G. NAVARRO CUANDO MANIFESTÓ LA “impersonalidad dominante en la escultura quiteña”, fundada sobre los estudios de la obra de escultores españoles (Pacheco, Montañéz, Hernández, Cano, Mena, Murillo, Ribera) y criollos, así como la reproducción de estándares y estudios difundidos a través de los “manuales anatómicos de Arfe y Palomino” (Navarro, 2006).
 
 
 
 
VÍRGENES SINCRÉTICAS REPRODUCIDAS EN SERIE

domingo, 14 de agosto de 2011

LO PROPIO NO TIENE DEMASIADA IMPORTANCIA PUES EVIDENTEMENTE ES "LO PROPIO", NO ASÍ UN IMPORTANTE URINARIO, O EL SUSTENTO TEÓRICO QUE LO PROPULSE.

Marcel Duchamp sentado frente a su gran obra.


“La vista llega antes que las palabras. El niño mira y ve antes de hablar.


Pero esto es cierto también en otro sentido. La vista es la que establece nuestro lugar en el mundo circundante; explicamos el mundo con palabras, pero las palabras nunca pueden anular el hecho de que estamos rodeados por él. Nunca Se ha establecido la relación entre lo que vemos y lo que sabemos. Todas las tardes vemos ponerse el Sol. Sabemos que la tierra gira alrededor de él. Sin embargo, el conocimiento, la explicación, nunca se adecua completamente a la visión. El pintor surrealista Magritte comentaba esta brecha siempre presente entre las palabras y la visión en un cuadro titulado La Clave de los Sueños.


Lo que sabemos o lo que creemos afecta al modo en que vemos las cosas. En la Edad Media, cuando los hombres creían en la existencia física del infierno, la vista del fuego significaba seguramente algo muy distinto de lo que significa hoy. No obstante, su idea del infierno debía mucho a la visión del fuego que consume y las cenizas que permanecen, así como a su experiencia de las dolorosas quemaduras”.


“El ojo del otro se combina con nuestro ojo para dar plena credibilidad al hecho de que formamos parte del mundo visible”.


Las citas anteriores fueron enunciadas por el crítico de arte John Berger[1] (Londres, 1926), en su libro titulado “Modos de Ver” (1972), y resumen la esencia de su planteamiento:


Es decir, el mundo no existe completamente por sí mismo, sino que se construye simbólicamente a partir de la mirada del espectador, y de ello depende el valor que damos a las cosas circundantes, a los cuerpos, al arte (nuestro arte o el de los longos) y a la cultura en general. Es la perspectiva del sujeto social la que edifica un concepto particular sobre Belleza, además del sentido y utilidad de las cosas que nos rodean”.


He allí el por qué no le damos demasiada importancia a nuestros propios artes, porque los hemos "construido subalternos"y nos importa un comino lo que proponga juan yuyuna, pedro chiguango o fernando moreno; y el "otro arte" es en realidad el "mismo arte" porque lo que aquí importa es todas las versiones posibles de un urinario diseñado en italia y reconceptualizado por un señor patrón Duchamp.


Patróoooon Duchaaaamp ya le lavé el urinarioooo vea, venga a mear !!!! jajaja

ups!! perdón



[1] John Peter Berger (Londres, 1926) es un crítico de arte, pintor y escritor. Entre sus obras más conocidas están G., ganadora del prestigioso Booker Prize en 1972 y el ensayo de introducción a la crítica de arte, Modos de ver, el cual es un texto de referencia básica para la historia del arte.

jueves, 17 de marzo de 2011

ALGO DE SINCERIDAD

A pesar de que algunos lo consideren un "cliché", yo me inclino por el discurso que promueve la "tolerancia a la diversidad", porque es una realidad que somos distintos.

Salga a la calle un día cualquiera y verá que no me equivoco; por ejemplo -hablando de "cultura ecuatoriana"- fíjese a quién sonríe, con quién comparte su almuerzo, cuán cómodo se siente con la persona que se sienta a su lado en el transporte público, a quién invita a su casa. Esa diferencia explica en gran medida las soledades que experimentamos o la emoción de reconocernos en una fiesta de amigos. Además explica la "indiferencia" de gran parte de la sociedad hacia lo que hacemos y consideramos importante (el arte).

Si usted piensa como sociólogo, verá la diversidad -por ejemplo- en las metas que se plantea la gente a su alrededor, en el "tipo de metas" o su total "ausencia"; allí se expresa la diferencia, culturalmente respetable por supuesto.

En ese "campo de lucha" se ubica el "arte culto", académico, occidentalizado, ilustrado o leído (es lo mismo), y la "razón" (o triunfo de ciertas ideas, que es lo mismo) está del lado de los que "venden", de los que venderán, o de los que quieren -y aún no pueden- vender su arte, pero que, sin embargo, están trabajando duramente en ello, transgrediendo para expresarse y visibilizarse.

Me incluyo en los tres grupos, acepto mi falta de inocencia...

lunes, 14 de febrero de 2011

EL OBJETO SOBRE EL PEDESTAL

El semen de Duchamp sobre la obra de Canova y Bernini.

Sobre el Arte:

Me agrada la sensación indescriptible de encontrarme frente a algo (cosa o situación) -propuesto por alguien- que de alguna manera logre conmoverme más allá del hecho cotidiano (causando una sorpresa placentera, repugnante o sensación de extrañamiento) al producir una ruptura en las nociones habituales del pensamiento establecido.

Me sorprende el hecho de encontrarme frente a un objeto o situación creados en base a valores estéticos ideales (apropiados para muchos) socialmente convenidos o de origen tradicional; así como otros de demanda innovadora (apropiados para pocos), y su contraste.

La experiencia de encontrarme frente a un objeto elaborado de manera tal que contenga un saber técnico y manejo tecnológico más allá de la instrucción técnica o posesión tecnológica, y que se imponga por su ejecución, es decir, por la imposibilidad de ser emulado fácilmente por cualquiera que no haya cultivado una habilidad o que no haya sido dotado naturalmente (con el perdón de los detractores del Genio).

Así mismo, me resulta interesante la resignificación de los objetos utilitarios o situaciones diarias al ser arrastradas intencionalmente al campo conceptual del arte actual y la reflexión occidentalizada que ello implica, logrando su aparición de entre los artículos de la nada cotidiana.

Me alucina el pataleo del garabato conceptual y contemporáneo frente a la obra de arte cuidadosamente elaborada; y a su vez, el pataleo de la obra de arte frente al garabato o a la emisión de fluido corporal y pelos púbicos.

La pugna, el diálogo, y al final “el objeto sobre el pedestal”, impreso en la revista o exhibido en el patio burgués.

El placer que obtengo al mirar un electrodoméstico (o urinario) desde la des-conceptualización de su sentido original. El placer que obtengo al mirar el electrodoméstico al fin y al cabo en la cocina.

La mal disimulada pugna social por arrebatar su signo para uso particular.

Y por ultimo, su independencia, de toda esa mierda que he dicho o de la que cualquiera pueda pensar.



 Canova



Bernini

sábado, 31 de julio de 2010

LAS COARTADAS DE LA CENTRAL



SOBRE EL ARTÍCULO DE REVISTA “LAS COARTADAS DE LA CENTRAL”

He leído un artículo de opinión sobre la última Exposición de Egresados de la Universidad Central del Ecuador (2010), publicado sin autoría en la revista Vanguardia.

En tal artículo, un sujeto anónimo se desboca irresponsablemente en improperios contra la producción artística de toda una promoción de jóvenes estudiantes y de las políticas educativas de la Facultad de Artes, y por ende de sus actuales autoridades y profesores. Por tanto, como docente, no puedo dejar pasar por alto tal arrebato.

Primero habrá que ver quién es y desde dónde habla ese ser de identidad y género indefinido, que acusa a la Central de "dar la espalda al arte contemporáneo". Pero yo me pregunto a qué contemporaneidad se refiere, a la de New York o a la de nuestro país, que ciertamente son diferentes a pesar del discurso de la globalización y deslocalización del arte, que no es una realidad para todos. Al respecto Trinidad Pérez enuncia: “Más bien pensamos que el arte se define en el tiempo y en el espacio y que, consecuentemente, debemos hablar de arte en plural, pues ha sido definido de distintas formas en distintas épocas y lugares. El arte no es una noción abstracta que puede tener la misma apariencia y función en cualquier lugar ni en cualquier época. Por eso, cuando hablamos de arte contemporáneo nos referimos a una cierta noción de arte, a una que se construye y define en un contexto particular: el del mundo en globalización en donde los valores altos del capitalismo se instalan y adquieren predominio. Este no es un mundo homogéneo y sin conflictos”[1]. Así pues “nuestro arte contemporáneo es contemporáneo a nosotros” mas no a los new yorkinos, y desde aquí dialoga con las tendencias mundiales sin hacerlas de menos. Podría ser de otra forma? Seguramente sí, lo estamos viendo en la crítica, pero a qué costo ético.

De la misma manera Mónica Vorbeck denuncia las estructuras contemporáneas de raíz decimonónica que establecen mecanismos de “comprensión y proyección pública de la práctica artística” ciertamente disfuncionales en la actualidad: “Tradicionalmente el salón se estructura como un sistema piramidal, con base abierta, que se va cerrando a medida que se implementan los mecanismos de selección –y exclusión- que buscan fundamentarse en una forma de consenso producido por la figura del jurado. Este grupo de especialistas, conformado en los salones parisinos no solo por artistas sino también por arquitectos pertenecientes a la Academia, compartían un criterio que solía ser conservador y que conducía frecuentemente a marginar las propuestas artísticas que se alejaran de los cánones establecidos[2]. Así pues, me pregunto quienes son ahora los autoritarios y conservadores, la Facultad de Artes con su política de apertura e inclusión frente a la creación artística respetando al sujeto cultural, o los dogmáticos críticos con sus axiomas hiper-académicos nuevamente importados como en los "años 30" de los que habla ese señor desfasado, porque las ideas importadas y recitadas mecánicamente equivalen a los cristos que reproducía Pampite en épocas coloniales.

El autor del artículo afirma que la mayoría de las obras, presentadas por los egresados “no merecían ser mostradas” dado su supuesto carácter artesanal. Y agrede directamente a Estefanía King por su obra ligada al artista Alberto Giacometti (que por cierto no es italiano sino suizo, lo que confirma la ignorancia del autor).

Pero si de referentes hablamos, y si eso es un pecado artístico, entonces todos lo cometemos, sobre todo quienes hoy se apropian de medios, géneros y conceptos “in”, sino vayan a "consultar el internet" -como recomienda el autor-, que de paso sí tenemos en la U. Central. O a "ver lo que se está haciendo en las bienales de Venecia, Basilea y Kassel y en museos de Nueva York", como recomienda el pobre, eso sí es bueno!!! Da risa y vergüenza ajena a la vez.

Además propone como ejemplos paradigmáicos la actividad realizada por artistas como Manuela Rivadeneira, Tomás Ochoa, María José Argenzio y Estefanía Peñafiel; a más de algunos jóvenes estudiados en otros centros de formación seguramente particular, y centros como el ITAE, FLACSO Y PROCESO.

Y está bien! Yo creo que son artistas interesantes, que trabajan constantemente, se han preparado, son fieles a sus valores culturales y espero que lo disfruten, pero de ninguna manera poseen la verdad absoluta sobre el fenómeno artístico, ni la última palabra, y eso es lo bello del arte y lo que enriquece el diálogo racional.

Para rematar, el pobre hombre cree que la U. Central está en profunda crisis. Me pregunto si habrá visitado alguna vez nuestra Facultad de Artes? Conocerá sus amplios talleres y la actividad que allí se realiza? Habrá dialogado con sus estudiantes, con sus profesores y autoridades? Sabrá de los procesos reformadores por los que hemos pasado? De la Maestría en Estudios del Arte para sus docentes y egresados, dictadas por profesores prestigiosos especializados en Estudios Culturales como: (Ana Rodríguez, María Fernanda Troya, Nelson Reascos, Eduardo Kingman, Rosemary Terán, Eduardo Puente, Mónica Burbano de Lara, Marisol Cárdenas, Mireya Salgado, Hernán Reyes, Manuel Espinosa Apolo, etc.) profesionales que se contrataron con el objetivo de elevar los conocimientos de la planta docente y estudiar la otredad, en beneficio directo de los estudiantes de la U. Central.

En fin, estoy consciente de que siempre habrá gente que no valore la educación pública, siempre habrán borregos (iovinos) de los “estándares” internacionales supuestamente universales y actualizados, incapaces de desarrollar nuestros valores culturales históricamente asimilados (sincretismo), nuestros dialectos, cobas, pensamientos, ritualidades, afectividades, estéticas y artes; ciertamente no anglosajones. Que deseosos por “hablar el idioma del patrón”, por viajar a NY y validar sus obras en el MOMA, elaboran sustentos teóricos forzados y “ventrílocuos”, porque “su voz es siempre la del otro validado” citado del libro tal o cual, coincidentemente occidental -recuerdo a los peinadillos de la Colonia- a sus obras plásticas mal ejecutadas, como queriendo justificar con retórica su desinterés o incapacidad técnica, evidenciando el repudio “clásico” y de clase que los “intelectualizados” –emulando a la aristocracia, en gesto kitsch- sienten por los productos artísticos elaborados meticulosamente, y por sus actores culturales: que son los “artistas”, con nombres y apellidos, con motivaciones propias enraizadas en su familia, su escuela y su sociedad. Y he allí la razón de su arte, de ese que según el autor “no merece ser mostrado”. Y es que el arte es lo que cada colectivo practica, allí radica su lógica y función, y no en lo que una academia ultra occidentalizada define como tal, o peor aún, lo que practica un pequeñísimo grupo social con gran prepotencia, queriendo adjudicarse la posesión de una verdad universal. Suprema tontería que demuestra que "el nivel de ilustración no se relaciona con la inteligencia".

Paradoja increíble para quienes han pasado por los estudios culturales contemporáneos, que han deconstruido las nociones autoritarias sobre cultura y toda su complejidad: creencias conductas y productos, entre ellas las artes; y que a pesar de ello no son capaces de entender la valía de la Facultad de Artes de la U. Central.

Leer por favor a Tylor, Winick, Kant, Geertz, Berger, Estermann. Leer la Constitución del Ecuador, sobre los Derechos Culturales. Leer el Proyecto de Ley de Cultura. Entender las nociones sobre el imaginario colectivo y cómo incide en la construcción de conceptos. Estudiar la postmodernidad, lo referente a la liberación de las racionalidades y diversidades. Conceptos sobre multiculturalidad y derechos individuales. Eso antes de proceder a calumniar a todo un colectivo solamente por no estar de acuerdo con sus nociones.

Ahora, deberíamos preguntarnos a quién sirve tal embate? A qué rencores obedece? A qué frustraciones? Y por último, cómo una revista que se asume seria, se presta para una publicación fascista, que metafóricamente propone un “arte correcto” en oposición a un “arte degenerado”, como a mediados del siglo XX (nazismo).

Los espacios oficiales sirven a la sociedad por entera con sus matices culturales, sin importar la clase social, el nivel instructivo o los conflictos de poder, que de esto último se trata, hablando claro, yo sé que muchos necesitan un cargo o visibilidad, pero a ello debe llegarse con ética y responsabilidad.

Mario Fernando García.

Escultor



[1] Pérez, Trinidad. Catálogo del XI Salón Nacional de Arte Contemporáneo, Fundación El Comercio. Quito, 2007.

[2] Vorbeck, Mónica. “Retos de la práctica curatorial en el Ecuador: Aproximación evaluativa y proyección de la curaduría en un proceso de profesionalización del campo artístico”. www.experimentosculturales.com

domingo, 23 de mayo de 2010

"EL RACIONALISMO EN EL ARTE"


SOBRE ARTE

# 2

Ciertamente el hombre inventó las palabras, con la finalidad de expresarse.

Pero las palabras no bastan, para expresar toda su interioridad.

Así mismo, la Teoría se inventó para explicar las cosas que existen (tangibles e intangibles) en base a fórmulas axiomáticas de raíz occidental u otras.

Sin embargo, las cosas que existen nunca pueden ser explicadas por completo.

Ahora bien, si el Arte viene del hombre y existe como una cosa, cómo entonces pretender explicarlo determinantemente, sin gran cautela?




INAUGURACIÓN DE LA MUESTRA ESCULTÓRICA
(Ministerio de Cultura, del 5 de mayo, al 5 DE JUNIO DE 2010)




METÁFORAS DEL PENSAMIENTO RACIONAL


AGRAVIOS O CANTOS DE BALLENA

En general, la Teoría no inventa nada, solamente sirve para explicar con palabras los fenómenos ya operantes dentro de la sociedad humana. Tal explicación lógica (inferencia deductiva) caduca (se idiotiza) al cambiar los axiomas culturales.

Las palabras sabias, se saben sabias cuando expresan retóricamente el sentido común (sentimiento, emotividad, lógica popular o elitista) de un determinado colectivo, en un particular momento histórico y contexto socio-cultural. Fuera de ellos sus argumentos son como agravios o cantos de ballena, y el ponente pasa por estúpido.



CANON ANDINO




VÍRGENES SINCRÉTICAS


LA CONSTRUCCIÓN DE LA NACIÓN


SOBRE ARTE

# 5

ESTRUCTURAS

Las obras de arte esperan pacientemente una presencia consciente, y cuando tienen la oportunidad se revisten de la carne del observador, cual espejos mágicos que acechan la esencia del ser que las mira.

Y así logran su condición de calidad.



sábado, 10 de octubre de 2009

LA RACIONALIDAD EN EL ARTE


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LA INFLUENCIA DEL PENSAMIENTO RACIONAL EN LAS ARTES VISUALES
El “pensamiento racional” se ha instituido en el “modo de ver” (J. Berger) paradigmático del sujeto cultural occidental. Este sistema existe paralelamente a otros sistemas de entendimiento del mundo, como el pensamiento religioso (fe), primitivo, mágico, intuitivo y subjetivo. Pero en las últimas décadas se ha constituido como la manera imperativa de abordar y sustentar la “realidad” y el arte occidental, de hecho ésta explicación es prueba de ello (sustento teórico). Hoy las instituciones culturales exigen una “explicación verbal objetiva e ilustrada”, y el mismo sujeto artista se impone dicha “traducción” del sistema plástico al sistema lingüístico racionalizado (especulación filosófica) y comprobado a través de la evidencia que promete el sistema científico.
En los últimos tiempos las artes plásticas –visuales- se vienen practicando bajo la influencia del pensamiento racionalista. Es decir, una teoría tradicional del arte que se sostenía en valores fundamentales: lo subjetivo y lo intuitivo, junto con lo místico, la fe, lo mágico, la genialidad y la tradición, va cediendo espacio a los argumentos tentativamente objetivos y cognitivos, asociados al pensamiento científico (simple, estructural, normado y fundamentado en la evidencia). Esa influencia ha ubicado a las artes en una categoría cada vez más cercana a las ciencias sociales.
Por ello hoy en día casi se puede hablar de una “ciencia del arte”, ya que éste se ha convertido en el objeto de estudio de diferentes disciplinas interrelacionadas como la antropología, la sociología, la semiótica, la comunicación y la lingüística; ciencias que han abierto la posibilidad de profundizar en el tema desde perspectivas analíticas, interdisciplinarias y transdisciplinarias.
Si se ha propuesto al mismo ser humano como objeto de estudio (antropología) y a su psique (psicoanálisis) –por poner dos ejemplos-, la racionalización del arte es un fenómeno lógico dada esa tendencia cultural occidental.
Las ciencias sociales se esfuerzan por entender la naturaleza del hombre y de sus creencias, conductas y productos -entre ellos las artes-, sin embargo no siempre logran respuestas irrevocables, sobre todo desde la llamada “crisis de la representación” que no ha sido otra cosa que la crítica e incredulidad en los métodos, aproximaciones, interpretaciones y conclusiones obtenidas a través de los procesos investigativos y de miradas tradicionales. De los planteamientos postmodernos deconstructivistas ha surgido esa sospecha en el método científico y en la autoridad de las estructuras racionales como la manera paradigmática de aproximación a una realidad que parece cada vez menos tangible (complejidad, nihilismo). Ese es el discurso, pero sucede que en la realidad parece no quedar resquicio de mundo que no se haya estudiado hasta la médula y al que no se le impongan categorías y estructuras explicativas reductoras y determinantes. Es una paradoja, lo sé, pero ese parece ser el mundo en el que vivimos.
Ahora bien, no deja de ser interesante aproximarse al arte desde una perspectiva científica, sin ignorar por supuesto otras posibilidades y los cuestionamientos que de ellas puedan surgir, para embarcarnos en la tal vez impotente aventura de desentrañar lo oculto tras la naturaleza humana; y en base a eso, en el campo del arte local, ensayar teorías alternativas, coherentes y pertinentes a nuestra compleja realidad socio-cultural, a nuestro rol dentro del mundo, a nuestra individual -pero compartida- y efímera experiencia biológica.
En base a tal aspiración, mi serie escultórica, encarna parte del espíritu occidental racionalista, a través de soluciones formales simples, casi incorpóreas, sobrias, estructurales, esenciales, económicas, geométricas, equilibradas, arborescentes, simétricas, y en su gran mayoría abstractas; pretendiendo establecer una analogía entre el pensamiento científico y los fundamentos artísticos objetivistas emergentes, cada vez más operantes y voceados desde la Academia y las instituciones culturales occidentalizadas.

mario f. garcía