viernes 30 de septiembre de 2011

HOMBRE AMERICANO


Esta escultura representa simbólicamente al Hombre Americano con sus particularidades étnicas y culturales, una fusión entre américa y occidente.

Integra la CHACANA (cruz andina) con el modelo ideal del Hombre de Vitrubio (racionalismo occidental) redibujado por Da Vinci en el Renacimiento europeo.

Expo. "EL RACIONALISMO EN EL ARTE" Ministerio de Cultura del Ecuador. Quito, mayo de 2010. Autor Mario F. G.

VIRGEN INDIA



Dos vírgenes mestizas (sincréticas) suma de símbolos marianos (cristianos) y valdivios (emerindios) más el humor andino.

SINCRETISMO ES LA FUSIÓN DE DOS O MÁS CULTURAS Y NO LA SUPERPOSICIÓN DE UNA DE ELLAS (TRANSCULTURACIÓN). EL SINCRETISMO NO SE MANIFIESTA SOLAMENTE A TRAVES DE LA FLORECITA NATIVA PINTADA AL DISIMULO EN EL MANTO DE LA VIRGEN O EL TONO LIGERAMEWNTE BRONCEADO DE LA PIEL DE LA MADONA, NO ME DIGAN QUE ESOS ELEMENTOS BASTAN PARA EXPRESAR LA CULTURA ANDINA, HABLE SERIO!!!

"Virgen de Valdivia I y II". Expo. Ministerio de Cultura del Ecuador, Quito, 2010. Autor: Mario F. G.

domingo 14 de agosto de 2011

LO PROPIO NO TIENE DEMASIADA IMPORTANCIA PUES EVIDENTEMENTE ES "LO PROPIO", NO ASÍ UN IMPORTANTE URINARIO, O EL SUSTENTO TEÓRICO QUE LO PROPULSE.

Marcel Duchamp sentado frente a su gran obra.


“La vista llega antes que las palabras. El niño mira y ve antes de hablar.


Pero esto es cierto también en otro sentido. La vista es la que establece nuestro lugar en el mundo circundante; explicamos el mundo con palabras, pero las palabras nunca pueden anular el hecho de que estamos rodeados por él. Nunca Se ha establecido la relación entre lo que vemos y lo que sabemos. Todas las tardes vemos ponerse el Sol. Sabemos que la tierra gira alrededor de él. Sin embargo, el conocimiento, la explicación, nunca se adecua completamente a la visión. El pintor surrealista Magritte comentaba esta brecha siempre presente entre las palabras y la visión en un cuadro titulado La Clave de los Sueños.


Lo que sabemos o lo que creemos afecta al modo en que vemos las cosas. En la Edad Media, cuando los hombres creían en la existencia física del infierno, la vista del fuego significaba seguramente algo muy distinto de lo que significa hoy. No obstante, su idea del infierno debía mucho a la visión del fuego que consume y las cenizas que permanecen, así como a su experiencia de las dolorosas quemaduras”.


“El ojo del otro se combina con nuestro ojo para dar plena credibilidad al hecho de que formamos parte del mundo visible”.


Las citas anteriores fueron enunciadas por el crítico de arte John Berger[1] (Londres, 1926), en su libro titulado “Modos de Ver” (1972), y resumen la esencia de su planteamiento:


Es decir, el mundo no existe completamente por sí mismo, sino que se construye simbólicamente a partir de la mirada del espectador, y de ello depende el valor que damos a las cosas circundantes, a los cuerpos, al arte (nuestro arte o el de los longos) y a la cultura en general. Es la perspectiva del sujeto social la que edifica un concepto particular sobre Belleza, además del sentido y utilidad de las cosas que nos rodean”.


He allí el por qué no le damos demasiada importancia a nuestros propios artes, porque los hemos "construido subalternos"y nos importa un comino lo que proponga juan yuyuna, pedro chiguango o fernando moreno; y el "otro arte" es en realidad el "mismo arte" porque lo que aquí importa es todas las versiones posibles de un urinario diseñado en italia y reconceptualizado por un señor patrón Duchamp.


Patróoooon Duchaaaamp ya le lavé el urinarioooo vea, venga a mear !!!! jajaja

ups!! perdón



[1] John Peter Berger (Londres, 1926) es un crítico de arte, pintor y escritor. Entre sus obras más conocidas están G., ganadora del prestigioso Booker Prize en 1972 y el ensayo de introducción a la crítica de arte, Modos de ver, el cual es un texto de referencia básica para la historia del arte.

jueves 28 de julio de 2011

SABIDURÍA BIOLÓGICA

Hay mujeres que llevan la belleza en las nalgas


Y cuando las vemos, ellas sacan lo mejor de nosotros

Nuestra mejor postura física

Nuestra voz más varonil

Nuestra elocuencia

Nos convierten en Tarzán, pero con automóvil


Van sexis por el mundo

En blue jeans y blusitas


Benditas sean!


Pero hay mujeres que llevan la belleza en el alma

No en el intelecto


En el alma!


Esas son raras


El intelecto es tan solo una herramienta de supervivencia

Primero natural y luego social


En cambio el alma es la esencia, la cadencia, el ritmo, la suavidad, el lazo, la confianza, la conciencia del otro


El intelecto –no la inteligencia- se lo compra en paquetes caros, en la academia

No así el alma

Por tanto para tener intelecto hay que tener previamente mucho dinero

O mucho convencimiento para gastar el poco dinero que se tenga


Y el intelecto no es bello

Es arma!


Es rama, piedra proyectada, estrategia, agricultura o medio de conservación de la especie

Enciclopedia, computadora, técnica, tecnología, marketing a secas


La belleza de nalgas generalmente no coincide con la del alma

Porque la belleza de nachas no admite rival

Es determinante, autónoma, productiva

Y universal!


Como un eucalipto


Para qué entonces fijarse en el alma!

Cuando no es necesario


He allí la sabiduría biológica de las mujeres bellas!

Y el profundo respeto que les tengo

Porque ellas activan mi potencial animal

La bestia que ha de sobresalir y reproducirse

El humano creyente en la fe social

En el standard colectivamente acuñado

Que deriva en auténtica sensación de necesidad y placer

Acordado a la vez por el objeto deseado y el sujeto deseante


En masa.




Mario G.

jueves 17 de marzo de 2011

ALGO DE SINCERIDAD

A pesar de que algunos lo consideren un "cliché", yo me inclino por el discurso que promueve la "tolerancia a la diversidad", porque es una realidad que somos distintos.

Salga a la calle un día cualquiera y verá que no me equivoco; por ejemplo -hablando de "cultura ecuatoriana"- fíjese a quién sonríe, con quién comparte su almuerzo, cuán cómodo se siente con la persona que se sienta a su lado en el transporte público, a quién invita a su casa. Esa diferencia explica en gran medida las soledades que experimentamos o la emoción de reconocernos en una fiesta de amigos. Además explica la "indiferencia" de gran parte de la sociedad hacia lo que hacemos y consideramos importante (el arte).

Si usted piensa como sociólogo, verá la diversidad -por ejemplo- en las metas que se plantea la gente a su alrededor, en el "tipo de metas" o su total "ausencia"; allí se expresa la diferencia, culturalmente respetable por supuesto.

En ese "campo de lucha" se ubica el "arte culto", académico, occidentalizado, ilustrado o leído (es lo mismo), y la "razón" (o triunfo de ciertas ideas, que es lo mismo) está del lado de los que "venden", de los que venderán, o de los que quieren -y aún no pueden- vender su arte, pero que, sin embargo, están trabajando duramente en ello, transgrediendo para expresarse y visibilizarse.

Me incluyo en los tres grupos, acepto mi falta de inocencia...

lunes 14 de febrero de 2011

EL OBJETO SOBRE EL PEDESTAL

Lo que me sorprende del arte:

La sensación indescriptible de encontrarme frente a algo (cosa o situación) -propuesto por alguien- que de alguna manera me conmueve más allá del hecho cotidiano (sorpresa placentera, repugnante o extrañamiento) y que me genera una ruptura, aplastamiento o torsión en la estructura establecida del pensamiento.


El hecho de encontrarme frente a un objeto o situación creados en base a valores estéticos ideales (apropiados para algunos) socialmente convenidos, de origen tradicional o demanda innovadora (apropiados para otros).


La experiencia de encontrarme frente a un objeto elaborado de manera tal que contenga un saber técnico más allá del acceso a la misma técnica o a la posesión tecnológica, y que me sorprenda por su ejecución: la imposibilidad de ser emulado fácilmente.


La resignificación de los objetos o situaciones al ser arrastrados intencionalmente al campo conceptual del arte actual y la reflexión occidentalizada que ello implica.


El pataleo del garabato frente a la obra de arte. El pataleo de la obra de arte frente al garabato. La pugna, el diálogo, y al final “el objeto en el pedestal”, la revista o el patio pro burgués.


El placer que obtengo al mirar un electrodoméstico (o urinario) desde la des-conceptualización de su sentido. El placer que obtengo al mirar el electrodoméstico al fin y al cabo en la cocina.


La pugna social por arrebatar su signo para uso particular.

sábado 31 de julio de 2010

LAS COARTADAS DE LA CENTRAL



SOBRE EL ARTÍCULO DE REVISTA “LAS COARTADAS DE LA CENTRAL”

He leído un artículo de opinión sobre la última Exposición de Egresados de la Universidad Central del Ecuador (2010), publicado sin autoría en la revista Vanguardia.

En tal artículo, un sujeto anónimo se desboca irresponsablemente en improperios contra la producción artística de toda una promoción de jóvenes estudiantes y de las políticas educativas de la Facultad de Artes, y por ende de sus actuales autoridades y profesores. Por tanto, como docente, no puedo dejar pasar por alto tal arrebato.

Primero habrá que ver quién es y desde dónde habla ese ser de identidad y género indefinido, que acusa a la Central de "dar la espalda al arte contemporáneo". Pero yo me pregunto a qué contemporaneidad se refiere, a la de New York o a la de nuestro país, que ciertamente son diferentes a pesar del discurso de la globalización y deslocalización del arte, que no es una realidad para todos. Al respecto Trinidad Pérez enuncia: “Más bien pensamos que el arte se define en el tiempo y en el espacio y que, consecuentemente, debemos hablar de arte en plural, pues ha sido definido de distintas formas en distintas épocas y lugares. El arte no es una noción abstracta que puede tener la misma apariencia y función en cualquier lugar ni en cualquier época. Por eso, cuando hablamos de arte contemporáneo nos referimos a una cierta noción de arte, a una que se construye y define en un contexto particular: el del mundo en globalización en donde los valores altos del capitalismo se instalan y adquieren predominio. Este no es un mundo homogéneo y sin conflictos”[1]. Así pues “nuestro arte contemporáneo es contemporáneo a nosotros” mas no a los new yorkinos, y desde aquí dialoga con las tendencias mundiales sin hacerlas de menos. Podría ser de otra forma? Seguramente sí, lo estamos viendo en la crítica, pero a qué costo ético.

De la misma manera Mónica Vorbeck denuncia las estructuras contemporáneas de raíz decimonónica que establecen mecanismos de “comprensión y proyección pública de la práctica artística” ciertamente disfuncionales en la actualidad: “Tradicionalmente el salón se estructura como un sistema piramidal, con base abierta, que se va cerrando a medida que se implementan los mecanismos de selección –y exclusión- que buscan fundamentarse en una forma de consenso producido por la figura del jurado. Este grupo de especialistas, conformado en los salones parisinos no solo por artistas sino también por arquitectos pertenecientes a la Academia, compartían un criterio que solía ser conservador y que conducía frecuentemente a marginar las propuestas artísticas que se alejaran de los cánones establecidos[2]. Así pues, me pregunto quienes son ahora los autoritarios y conservadores, la Facultad de Artes con su política de apertura e inclusión frente a la creación artística respetando al sujeto cultural, o los dogmáticos críticos con sus axiomas hiper-académicos nuevamente importados como en los "años 30" de los que habla ese señor desfasado, porque las ideas importadas y recitadas mecánicamente equivalen a los cristos que reproducía Pampite en épocas coloniales.

El autor del artículo afirma que la mayoría de las obras, presentadas por los egresados “no merecían ser mostradas” dado su supuesto carácter artesanal. Y agrede directamente a Estefanía King por su obra ligada al artista Alberto Giacometti (que por cierto no es italiano sino suizo, lo que confirma la ignorancia del autor).

Pero si de referentes hablamos, y si eso es un pecado artístico, entonces todos lo cometemos, sobre todo quienes hoy se apropian de medios, géneros y conceptos “in”, sino vayan a "consultar el internet" -como recomienda el autor-, que de paso sí tenemos en la U. Central. O a "ver lo que se está haciendo en las bienales de Venecia, Basilea y Kassel y en museos de Nueva York", como recomienda el pobre, eso sí es bueno!!! Da risa y vergüenza ajena a la vez.

Además propone como ejemplos paradigmáicos la actividad realizada por artistas como Manuela Rivadeneira, Tomás Ochoa, María José Argenzio y Estefanía Peñafiel; a más de algunos jóvenes estudiados en otros centros de formación seguramente particular, y centros como el ITAE, FLACSO Y PROCESO.

Y está bien! Yo creo que son artistas interesantes, que trabajan constantemente, se han preparado, son fieles a sus valores culturales y espero que lo disfruten, pero de ninguna manera poseen la verdad absoluta sobre el fenómeno artístico, ni la última palabra, y eso es lo bello del arte y lo que enriquece el diálogo racional.

Para rematar, el pobre hombre cree que la U. Central está en profunda crisis. Me pregunto si habrá visitado alguna vez nuestra Facultad de Artes? Conocerá sus amplios talleres y la actividad que allí se realiza? Habrá dialogado con sus estudiantes, con sus profesores y autoridades? Sabrá de los procesos reformadores por los que hemos pasado? De la Maestría en Estudios del Arte para sus docentes y egresados, dictadas por profesores prestigiosos especializados en Estudios Culturales como: (Ana Rodríguez, María Fernanda Troya, Nelson Reascos, Eduardo Kingman, Rosemary Terán, Eduardo Puente, Mónica Burbano de Lara, Marisol Cárdenas, Mireya Salgado, Hernán Reyes, Manuel Espinosa Apolo, etc.) profesionales que se contrataron con el objetivo de elevar los conocimientos de la planta docente y estudiar la otredad, en beneficio directo de los estudiantes de la U. Central.

En fin, estoy consciente de que siempre habrá gente que no valore la educación pública, siempre habrán borregos (iovinos) de los “estándares” internacionales supuestamente universales y actualizados, incapaces de desarrollar nuestros valores culturales históricamente asimilados (sincretismo), nuestros dialectos, cobas, pensamientos, ritualidades, afectividades, estéticas y artes; ciertamente no anglosajones. Que deseosos por “hablar el idioma del patrón”, por viajar a NY y validar sus obras en el MOMA, elaboran sustentos teóricos forzados y “ventrílocuos”, porque “su voz es siempre la del otro validado” citado del libro tal o cual, coincidentemente occidental -recuerdo a los peinadillos de la Colonia- a sus obras plásticas mal ejecutadas, como queriendo justificar con retórica su desinterés o incapacidad técnica, evidenciando el repudio “clásico” y de clase que los “intelectualizados” –emulando a la aristocracia, en gesto kitsch- sienten por los productos artísticos elaborados meticulosamente, y por sus actores culturales: que son los “artistas”, con nombres y apellidos, con motivaciones propias enraizadas en su familia, su escuela y su sociedad. Y he allí la razón de su arte, de ese que según el autor “no merece ser mostrado”. Y es que el arte es lo que cada colectivo practica, allí radica su lógica y función, y no en lo que una academia ultra occidentalizada define como tal, o peor aún, lo que practica un pequeñísimo grupo social con gran prepotencia, queriendo adjudicarse la posesión de una verdad universal. Suprema tontería que demuestra que "el nivel de ilustración no se relaciona con la inteligencia".

Paradoja increíble para quienes han pasado por los estudios culturales contemporáneos, que han deconstruido las nociones autoritarias sobre cultura y toda su complejidad: creencias conductas y productos, entre ellas las artes; y que a pesar de ello no son capaces de entender la valía de la Facultad de Artes de la U. Central.

Leer por favor a Tylor, Winick, Kant, Geertz, Berger, Estermann. Leer la Constitución del Ecuador, sobre los Derechos Culturales. Leer el Proyecto de Ley de Cultura. Entender las nociones sobre el imaginario colectivo y cómo incide en la construcción de conceptos. Estudiar la postmodernidad, lo referente a la liberación de las racionalidades y diversidades. Conceptos sobre multiculturalidad y derechos individuales. Eso antes de proceder a calumniar a todo un colectivo solamente por no estar de acuerdo con sus nociones.

Ahora, deberíamos preguntarnos a quién sirve tal embate? A qué rencores obedece? A qué frustraciones? Y por último, cómo una revista que se asume seria, se presta para una publicación fascista, que metafóricamente propone un “arte correcto” en oposición a un “arte degenerado”, como a mediados del siglo XX (nazismo).

Los espacios oficiales sirven a la sociedad por entera con sus matices culturales, sin importar la clase social, el nivel instructivo o los conflictos de poder, que de esto último se trata, hablando claro, yo sé que muchos necesitan un cargo o visibilidad, pero a ello debe llegarse con ética y responsabilidad.

Mario Fernando García.

Escultor



[1] Pérez, Trinidad. Catálogo del XI Salón Nacional de Arte Contemporáneo, Fundación El Comercio. Quito, 2007.

[2] Vorbeck, Mónica. “Retos de la práctica curatorial en el Ecuador: Aproximación evaluativa y proyección de la curaduría en un proceso de profesionalización del campo artístico”. www.experimentosculturales.com